Antes de reservar, todo el mundo quiere saber una cosa: ¿puedo hacer esto o me presentaré y me dirán que no? Es una pregunta justa, y la mayoría de los operadores esconden la respuesta en la letra pequeña. Nosotros preferimos decirlo con claridad. Si puedes caminar hasta el despegue y dar unos pasos al trote, el cielo está casi con toda seguridad abierto para ti. Los detalles que siguen están aquí solo para que lo sepas antes de llegar.
La prueba de verdad: ¿puedes despegar y aterrizar de pie?
Un parapente en tándem no te levanta de una silla. Despegas caminando, y luego trotando, una corta distancia por una pendiente junto a tu piloto hasta que el ala os eleva a los dos. Así que la prueba honesta no es lo en forma que estés, sino esta: tienes que ser capaz de caminar por un terreno inclinado, trotar unos 10 metros en el despegue y, al aterrizar, ponerte de pie y caminar unos 5 metros. Eso es todo. Mucha gente que nunca se llamaría atlética supera esto sin ningún problema. Si puedes hacerlo, lo demás son detalles.
Peso: de 30 a 110 kg
Necesitas pesar entre 30 y 110 kilogramos. Nuestro límite superior de 110 kg es el más alto de cualquier operador de la isla, así que pasajeros a los que otras empresas rechazan a menudo pueden volar igualmente con nosotros. Estos límites no son arbitrarios: cada ala de tándem está certificada para un rango de carga concreto, y volar dentro de él es lo que mantiene el vuelo seguro y suave. Si estás cerca de alguno de los dos extremos, dínoslo al reservar y te asignaremos el ala y las condiciones adecuadas.
Edad: desde los 6 años, sin límite máximo
Los niños pueden volar a partir de los 6 años, con una altura mínima de un metro. Los pasajeros menores de 18 años necesitan el consentimiento de un progenitor, y a los menores de 14 se les dan las instrucciones junto a un adulto acompañante y vuelan en un arnés adaptado a su tamaño. En el otro extremo, no hay edad máxima. Lo que importa es la salud y la movilidad, no el número de tu pasaporte: nuestro pasajero de más edad tenía 89 años, y la mayoría de los niños aterrizan preguntando cuándo pueden repetir, no si pasaron miedo.
Salud: lo que de verdad importa
No tenemos una lista negra de afecciones médicas. El filtro es la prueba funcional de antes: si puedes con el despegue y el aterrizaje de pie, casi con toda seguridad estás bien. Hay una excepción clara. Si tienes una afección cardíaca u otro problema médico serio, puedes volar igualmente, pero solo si tu propio médico te da una autorización por escrito y firmas un documento asumiendo la responsabilidad de la actividad. Eso te protege tanto a ti como a nosotros. Si no lo tienes claro, escríbenos y lo hablamos con honestidad.
Movilidad reducida y discapacidades
Las discapacidades leves no suelen ser un obstáculo, y la movilidad reducida puede funcionar en las condiciones adecuadas, cuando el viento nos ayuda a despegar. Como mucho depende de cada caso concreto y de las condiciones del día, estos casos los tratamos uno a uno. Ponte en contacto con nosotros antes de reservar, cuéntanos tu situación y te daremos una respuesta clara sobre si podemos volar contigo y cómo hacerlo.
Embarazo
Si estás embarazada, habla primero con tu médico y ponte en contacto con nosotros antes de reservar para que podamos hablar juntos de tu vuelo. Preferimos tener esa conversación contigo antes que dejar que lo adivines a partir de una página web.
El día del vuelo
No necesitas traer documento de identidad. Por ley, solo la policía puede pedir documentos de identidad, así que nosotros nunca lo haremos. Sí te pedimos que evites el alcohol antes de volar, por razones obvias, aunque al final la medida honesta es sencilla: si puedes caminar hasta el despegue, dar unos pasos al trote para despegar y aterrizar de pie, estás listo para volar.
Si puedes caminar hasta el despegue y dar unos pasos al trote junto a tu piloto, el cielo está casi con toda seguridad abierto para ti.

